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Sal de Amanecer - Parte 1: Capítulo I.1

2020.04.26 06:04 DanteNathanael Sal de Amanecer - Parte 1: Capítulo I.1

Así termina el día: el reloj da la última hora sobre su circunferencia y reinicia, pero él, reflejado en el centro, lo único que puede ver es cuánto tiempo ha perdido.
Detrás del vidrio circular, vector mayor y menor del tiempo apuntan rectos hacía el opaco cielo. Desfigurados claustros posthervoreos avanzan lentamente en fila bajo la fría atmosfera de las ultimas suelas anuales de Leo. En las sonrisas de luna que logran aparecer de vez en cuando entre las grietas de la troposfera, se puede oler el petricor proveniente de la naciente Aura, cortesía de la recién bautizada Katia, vanidosa hija del vórtice tropical buscando la manera de tragarse en sus cabellos efluentes la luz del Sol, para escupirla fría, difuminada y obscura—Coyolxauhqui en el reino de Tonatiuh, imponiendo desde el ojo de su vientre atmosferas extranjeras con apocalipsis en mente, despertadores para los oxidados engranajes del mecanismo tectónico.
Debajo de todo, por fin arriba, él espera . . . no hay nada, ni tampoco ha llegado a su cuerpo. Cierra los ojos por pequeños lapsos que culminan en un esfuerzo por mantenerse despierto cambiando de posición, solamente para cerrarlos otra vez y hacerlo de nuevo. La noche cae en el horizonte lentamente, el invisible manto de estrellas moviéndose silenciosa mientras los sifones oculares, pupilas negro esterlino, llevan esa luz que hace posible verlos al reino de la inconsciencia, la promesa de vida progresivamente desvaneciéndose estrella a estrella, bulbo a bulbo, interruptor a interruptor. La cantidad de silencios a su alrededor crecen, los pasos del Sueño cada vez más audibles juntos con las campanitas llenas de almas chocando entre si paso a paso . . . el deseo de pertenecer a ellos aumenta, pero el brillo cuadrangular pide un poco mas de compañía. Y con un largo bostezo Somnolencia llega, y con ella . . .
. . . llega un bólido balido expulsado del interior de alguna casa vecina, atraído por la fina influencia de sus oídos. Refunfuña tal Caguamo, meneando la cabeza exhalando frustración en torrentes sincopados a las flautas tocadas por el viento entre árboles, edificios y telarañas de cobré y PVC. Deseando reanudar su ritual con ella, quién ya ha vuelto a la seguridad de las sombras, sin saber a estas alturas de su vida una manera constante de atraerla de nuevo cuando quisiera, y sin una vibración reciente en su mano, comienza a platicar con Caguamo, como ya es costumbre, que lo espera, con un poco de frío, en la base de la plegable escalera de aluminio que uso para subir a la azotea.
"¿Qué piensas de las ovejas, 'Wamo?"
"¡Aarf! Ggrarf, arf aarf raff . . . Raf."
"Claro, si son deliciosas, ¿pero alguna vez has visto una?—viva, no en carnitas, digo—no te parecen un tanto, no sé, ¿estúpidas? ¿inocentes?"
Caguamo levanta su rostro confundido, pequeños aglomerados de hielo hay en sus bigotes, hacia su dirección. No había comentado nada sobre su sabor . . . pero claro que lo amaba. El olor característico de un domingo, con todo y sus meteorológicos tintes religiosos, volviendo el aire más pesado, difractando la luz en un espectro más cálido, colores para algunos hogareño, que llenaría sus corazones de calor con tan solo recordarlos, pero para otros el más simple y doloroso indicador de su soledad. . . . Para nada. Caguamo compartía con su compatriota humano el dolor auditivo que era aquella nueva inquilina, con la furia propia de un chihuahua.
Dentro de las sombras, el panorama cae. Los antenados, cableados y apilados bloques negros del horizonte pronto y lejano, melenas construidas de borrosos aluzamientos y brillantes bocas poligonales adornando las caras de planas obscuridades, caen hacia arriba, inversa gravedad circadiana del profundo y fluido negro que ella ha derramado con un beso entre la superficie de sus ojos y el anverso de sus párpados. Al chocar con las magmoides nubes prekatianas liberan paquetes electromagnéticos atrapados en altas estacas de acero, vibrando al llegar a su celular, movimiento periódico que quizás no en fuerza, pero si en ritmo, es indistinguible del rebote asiento-trasero del puñado de pasajeros sentados en el metro. Todos, despiertos o no, recorren alabeadas e invisibles guías al destino de siempre . . . ¿Por qué habrían de dudarlo? En la ceguera impuesta por la subterraneidad (que dos días antes había celebrado su cuadragésimo octavo cumpleaños) las sensibilidades autogeolocalizadoras necesarias para notar que efectivamente, así como al dormir, flotando en los vientres del Sueño, el rumbo, el final, habían cambiado bruscamente por capricho de Alea, eran inmensamente escasas. Dormidos a la mitad, tan cerca y tan lejos de descansar en paz, frunciendo seños, formando sonrisas, asfixiándose a efecto retardado es su apilación horizontal, son llevados a un lugar que reconocen como el mismo, pero que no podría estar más lejos de serlo.
Las ofrendas de todos los alabastrones presentes se alzan hacía los ventiladores negros.. El sonido generado por el vórtice es solamente audible cuando el metro se paraliza en miedo, junto con todos adentro. Buscan quedarse callados, el más mínimo sonido puede ser malinterpretado. La respiración disminuye, las lenguas paran de moverse en sus cavidades bucales, los audífonos empiezan a susurrar, aquella comezón debe de esperar . . . ¿esa luz estaba parpadeando cuando subí? La obscuridad del túnel empieza a multiplicarse, extendiendo su cuerpo en contra de las ventanas, crujiendo, vibrando . . . nadie parece notarlo, pero, pero, lo oyen, ¿no? Cada vez todo se hace más fuerte. . . . Es . . . no no, solo es el reflejo de sus audífonos en la ventana. Ja. Juré que era un rostro afuera de la ventana . . . está dentro, ¿no? ammm, no . . . algo definitivamente se acerca . . . viene de muy lejos, corriendo por el túnel, trayendolo consigo . . . si, los oigo, oigo sus dientes castañeando de hambre, deletreando mi nombre en sus estómagos. . . . Aquí vienen. . . . Un gran borrón naranja pasa hecho la Mocha por las ventanas, silbando crujiendo, cientos de siluetas difuminadas entre si derritiéndose por la velocidad en la obscuridad de su anonimato . . . nada fuera de lo usual. Mira todo pasar, suspirando en alivio. Vuelve a cerrar los ojos. Por lo menos hasta que oye el rechinido de los frenos. Cara a cara, no se atreve ni a ver los reflejos que piden un poquito de sus ojos, una mordida visual, un grito inaudible clamando por digestión cerebral . . . siente que algo se abre paso sobre el mar capilar, sale por la ventana y aterriza en el techo con un estrudendo. Lo único que puede oír es el ventilador succionando sobre al aire que exhala pesadamente. Sudor empieza a ser secretado, el calor aumenta hasta que algo sobre ella empieza a decir, un susurro encantador, un gran siseo, mientras todo yace unánime y petrificado, "Si recuerdas qué es la luz al final del túnel, ¿no?" Ella no responde. "Parece que no . . . que lástima, pensé que lo recordabas." Trata de alertar alguien, pero todo está hecho piedra, incluso ella, de la cabeza para abajo, su miedo y eso lo único con aparente permiso de moverse. "Aura, Aura . . . la luz al final del túnel es otro tren . . . la luz al final del túnel—" Por fin logra alzar la cabezs, sumida en miedo, sudor y desesperación, en el momento exacto para ver cómo el ventilador ya no está girando, y entre la rejilla desciende rápido como la Miseria, "—s o y y o."
Al fondo del vagón, visibles a través de un infrecuente valle de espaldas, dos hombres se saludan con los puños, uno de ellos silbando la melodía de Mi destino fue quererte. Sin soltarse, el otro, vestido de azul, mangas arrugadas y recogidas hasta el codo, revelando un reloj en cada muñeca, empieza a cantar “. . . maldigo al amor.” Sus manos empiezan a bailar en el reducido espacio que tienen. Muchos empiezan a sentirse incomodos, no están acostumbrados a ver la felicidad nacer de la nada. Un muchacho empieza a sonreír con ellos mientras que en los altavoces se les da los buenos días a todos con información sobre la estación que se aproxima. Sí, sí, nunca debes de olvidar sonreír. . . . Parece que él pensaba lo mismo hasta que entre gritos inesperados, Aura despierta del trance y logra ver en su cara una mueca para que la tierra se lo tragase, tirando la pequeña sonrisa que había logrado extraer de su interior al aire, el ventilador succionándola . . . pero la tierra ya se los había tragado a todos: el roce de su pene contra las nalgas de un señor habían despertado las fantasías reprimidas de su juventud, liberando a manera de supresión insultos y movimientos para mentarle la madre:
“Para pendejo no se estudia.”
“¿Lo dice por experiencia?”
Pero el peso del Amanecer hunde su rostro y su vigilia de nuevo entre cientos de suaves pelos sintéticos, propios de su almohada—afelpada chaqueta color cobertor, modelo hombro, con olor a suavizante y perfume—dejándola salir seis estaciones después de la planeada. Su destino es la escuela, la maldita escuela.
“¿Si pasaste?”
“Si, y no gracias a ti, maldito ‘storbo,” corriendo a las escaleras, 4 pasos por cada paso de persona normal.
Ring-ring. Extraída de la cama, Alán expide una serie de bostezos indivisibles. Coloca su desnudo pie izquierdo sobre la fría gravedad, espera un segundo, y descansa el derecho sobre la rejilla del compañero delantero. Con una mano silencia la desesperada alarma, con la otra vierte tinta negra de su pluma en símbolos latinos, pigmentos diluidos formando cadenas que denotan en claro-obscuro las ideas recibidas sobre el papel adiestrado. Las lagañas que bordean sus ojos se extienden en trenzas segmentadas hasta la tenue cuadrícula azul con fondo blanco, medio centímetro cuadrado de blancura, treinta y seis por cuarenta y nueve cuadritos, más bordes—blanco como el de su pijama, procediendo a quitársela con sonambulico fervor: primero la camisa, revelando la falta de ropa interior superior, enseguida los pantalones, dejando como huella de su presencia un patrón pintado en carne viva, montañas en contracara a las presentes en el elástico que lo mantenía adherido a su cintura. Todo cayendo a la misma velocidad. Al pasar a la siguiente página, esquina superior derecha, continua cepillándose los dientes, arriba-abajo, escribiendo izquierda-derecha, palabra tras palabra, deslizando sus ya calcetados pies dentro de un cómodo calzado sucio. Primero izquierdo, cruz, orejitas, nudo iniciando por la derecha, otro nudo más, después derecho, lo mismo. Seguridad, firmeza, libertad, alas para volar hechas de nilón y algodón. Finalmente ha acabado, la clase ha terminado y todos podemos relajarnos hasta que arribe otro metro atrasado, trayendo el clima del túnel, los vientos estacionarios presentes en la obscuridad llenando las arcas del andén, aventados a treinta kilómetros por hora más su velocidad natural. Variable. Demasiado variable. Cierra los ojos, no quieres que nadie entre en ellos, no quieres que nadie vea lo que hay en ellos.
“¿Por qué siempre llegan tarde?" Y al verlas tomadas de la mano, Alán añade "—¿y juntas?”
Un par de huh's desentonados y unísonos, lagrimitas de bostezo saliendo de los ojos de Kessandra y la anillada por Insomnio mirada perdida de Aura le responden.
Se toman de las manos en la forma particular de "hermanas" recién reconciliadas. El pulgar e índice de Kessandra formando un anillo falángico que, con sus internas sombras, logra diferenciar los de otra manera indiferenciables pigmentos de sus pieles, PMS P 37-9 C, dinámico a la temperatura ambiental y corporal—la anchura y profundidad de sus pares de ojos el único punto de anclaje del que todos pueden decretarlas como amigas, en vez de familiares, diferentes constelaciones, misma obscuridad.
"¿No han visto qué hora es?" continúa Alán.
Kessandra al fin se atreve a verla—09:07—al levantar la cabeza hacia el cuadrangular reloj sobre el pizarrón. Al bajarla, la punta de su nariz despliega el panel de notificaciones del estratégicamente posicionado celular de Asán, donde antes de retroceder y levantar sus puños, vislumbra debajo de la hora atrasada por un minuto, una serie de mensajes insoportablemente falsos con una tal "Linx", que días antes, vagando por las calles que de alguna u otra manera conectan a la burbuja de existencia de la preparatoria con el mundo exterior, la había visto con él, tomados de la mano, compartiendo con bromas y risas altisonantes una orden de tacos de canasta, frijol y papa por el olor, con un helado de la nevería más cercana, fresa, uva y choco-chips, caminando a una velocidad casi lo doble que la suya hacia Tlalpan.
"Shiinga tu madre, pende—" Entre i'es y e's, burbujea a la superficie de su consciente sensorial el espacio negativo, ciento cuarenta y tres punto ocho por sesenta y nueve punto cinco por ocho punto cinco milímetros, dejado por el vacío que su celular creó en su mochila al saltar de su posesión a la de otro sin su permiso, retribución monetaria o ya de mínimo un "gracias," apagando el final de su oración mientras Aura, ahora libre, camina hacía su lugar. Una mirada registra cada uno de sus movimientos.
Caminando, suelta un suspiro. Todos creen que se trata de un lenguaje pneumático por descifrar, pero nadie se atreve preguntar. Ella misma se ha percatado de esto, por lo que de vez en cuando expira versos de Blake y Lorca en un amateur morse. Pero hoy no se trata de eso, pues al saludar al resto, se pregunta cómo es que llega todas las mañanas sin recordar el trayecto ("¿Qué onda?"), con la ligera sospecha de haber vivido ya éste día ("Hola Aury, te ves preciosa." Ay: "Gracias, bebé.") de manera exacta. ("Hola chicos.")
Al ajustarse los garabatos del pizarrón poco a poco a sus ojos, cree haber leído algo relacionado a lo escrito alguna vez, aunque la memoria visual de un "proceso subconsciente" no puede ser traída a la consciencia, y las palabras "arco reflejo" sólo le recuerden a la entrada de su hogar anterior, memorias de un domingo por la mañana. La sigue mirando.
Con el Sol alcanzando su cénit, montañas apenas visibles, rugir incesante de motores, cláxones, comercio, pasos y risas sobre los pasillos, las paredes haciéndose más chicas con el paso del día, el reducir inquebrantable de la paciencia y los niveles de atención, sobre las empolvadas losas gris penitencia y tras mucho debatir interno, una figura se alza por detrás de los bosques de queratina teñida de colores extracapilares, aproximándose a ella mientras su respiración se hace más pesada.
"¡A!—Aura . . ."
Pausa la escritura, su mirada asciende y desciende al confirmar la forma de la voz . . . y suspira de cansancio. Pero él continúa, titubeando en su nervio-sismo: "¿Cómo e-estás?"
Al recordar lo dicho por su madre, tan repentino pero esperado como un relámpago en medio de la tormenta, Aura se toma firme y bruscamente de la chaqueta blanca de Ródian, usando el impulso para levantarse unos centímetros de su asiento y decirle, en un tono desinteresado y ahogado, cerca de su oreja: "Ah. Hola, Rod."
"¿Recuerdas lo de ayer?"
"No," responde bruscamente, hundiendo los ojos en su siguiente aliento, "no recuerdo ni cómo llegué aquí hoy, mucho menos los días anteriores; ¿qué hay de ti?" Pero antes de dejarlo responder, su madre de nuevo presente, vuelve al tema: "Ammm . . . No. ¿Qué fue lo que dije ayer?"
"Bueno, me dijiste que te sentías sola y querías compa—"
"¡Ahhh! Si."
"Y . . . Y pues—"
"¿Ajá?"
"Quedamos en salir. Además, me dijiste que—"
"¿Enserio dije eso?"
"Ammm. Si."
"Ah . . ."
"—me dijiste que te recordara, porque estabas un poco ebria."
"Creo que no fue solamente un poco, Ródian."
"¿Mande?"
"No, nada . . . Demasiado."
"¿En-tonces?"
"Si, seguro. ¡Ya qué!"
Ródian, un momento sin decir nada, se convulsionaba con tan grandiosa oportunidad. Aura le despertó.
"Búscame al salir."
"Claro."
Aura, Aura, su nombre rondaba incansable en las espirales de su pensamiento. Por un lado, se generaban memorias de posibles futuros, por el otro, con considerable mayor peso, un torrente presurizado de ingeniosa envidia y excelente mentira dejaba caer frente a su tercer ojo las memorias del famoso—por lo menos para él—muro de su hermano. Una pared patronizada con lazos y clavos de los que pendía ocasio-nalmente una impresión de 10x13 centímetros de algún tiempo en el pasado, a pie de recuerdo el nombre de la acompañante en turno, y por debajo la fecha y una aproximación de las coordenadas, tomadas de Gmaps, del lugar y el tiempo donde fue extraído aquel momento. Los lazos varían en color: hay una gran cantidad de rojos, los cuales, retorciéndose en las ápsides de la pared, finalmente regresan, tras separarse en T'es y reconformarse en Y'es, hasta un circular vacío central donde pareciera que habría de colgar una fotografía que aún no había sido tomada; y azules, verdes y negros, brotando en pasajeros callejones, resaltando puntos y fotografías que Ródian no comprendía, pero que su hermano, encantado con su palacio mental exteriorizado, siempre miraba todas las mañanas, para revitalizarlo.
"Una foto de las fotos, eh."
"Así parece ser. Quizás no deberíamos de llamarles fotos, si no capturas . . . engramamos bucles de los cuales no sabemos en dónde está su origen."
"Oye, ¿y si nosotros somos el origen?"
"Mira pequeño . . . Deberías ya estar en camino, migrando hacia las regiones fronta-les, en donde con tus habilidades servirías más para lo que se lleva a cabo detrás de aquellos rangos misteriosos. Y-Y no me digas—"
"Oh, quiero intentarlo."
Sola de nuevo, nota el acre olor originado por la quema de sustancias ilícitas en la calle vecina alcanzándola tras haber envuelto a todo el salón, entrando por la lejana ventana paralela a ella. Había encantados y había asqueados. La plasta azulada leve-mente bosquejada que el Amanecer resalta siempre sus contornos de, al alzarse y transformarse en el Atardecer, ya ha desaparecido por la reducción por contamina-ción del horizonte y su lejanía según el observador. Juntos, función y límite se deslizan en el mismo plano que los anticuados pantalones obscuros del profesor. "Bienvenido 23, por favor, antes del 49. Y 16, al extremo derecho, si es tan amable." Sobre las abscisas siguen corriendo datos y líneas, mientras gira su cabeza hacia la ventana, con asco de frente, ora al pizarrón, ora a su cuaderno, mismo asco, recreando las mociones ritualistas con las que despierta cada mañana, mojando sus ojos con lágrimas que, negándose a correr expulsadas de las órbitas hacia el suelo, hacía el centro de la tierra, empiezan a flotar, haciendo todo el uso posible de su tensión superficial, frente a su visión para contaminarle la vista con atmosféricas imágenes de ella, ésta mañana, frente a su espejo, contorneada por la niebla de su Insomnio. . . . Pues un sueño no sería tan aburrido . . . ¿O sí? Pero ya ha ocurrido tanto, por tanto, que ya no se inmuta mucho . . . No, no, no es la rutina, es que la rutina ya no cuadra dentro de lo que según ella, en algún momento, pensó que la llevaría a ser feliz; la lista de Cosas que valen la Pena hace un tiempo que ya fue olvidada, tanto para agregar, como para tachar, pues ahora la dinámica de su vida funciona a partir de la búsqueda de pretextos para seguir despierta, seguir con su vida de cualquier manera . . . Recuerdos y sueños, pasado y futuro, nunca presente . . . Quizás allí esté el problema . . . Quizás. . . . Y quizás hoy mismo descubra sí, sus sospechas confirmadas, alguna vez ha despertado realmente.
A sus apagados ojos cafés llegan fumarolas expirándose en patrones circulares, llevando su mirada, con cada grado recorrido aumentando el volumen acumulado ya dentro de ella desde hace años de su desesperanza, hacia el típico cuadro en el que se la vive y regocija Alán—que en realidad es la imagen típica de cualquier semipareja que se pueda encontrar en ese lugar, en cualquier salón, en cualquier jardinera, intentos por vencer la manera en la que todo parece perder calor progresivamente, incluso dentro de los corazones de aquellos que juran amarse con todo el corazón—lo que concuerda mucho con él, pues lo único que tiene fuera de promedio es su panza y su altura, ambos sobre la norma.
Vaya.
Aura se pregunta si alguna vez podrá dejar de verla—en realidad, verlas—de esa manera. Se “aprieta” dentro de su pantalón al centrar su vista en nada más y nada menos que en una de sus tantas tontas fantasías de pobre enamorado. Chica original y despampanante. Realmente la quiere, la quiere para esto y el otro. La mezcla de sus simplezas, dadas por ser partícipes de un mismo espectro en género opuesto, le da sabor a todos sus encuentros, encuentros en cuyos rumbos se pinta la orgánica corona de una pura Necesidad de Amor. Trap y reggaetón resonando con rock y hip-hop. Las voces de vodka, tequila adulterado, las famosas y queridas aguas locas, encantan los sentidos con la mirada concentrada de erotismo de unas medias lunas en celo, un movimiento de cadera o de cabello o de ambos, tejiendo y empujando con sus atracciones y sus repulsiones la tan buscada Receta Hormonal. En crestas se dice "son sólo tuyas" y otras tantas invitaciones para iniciar el fuego, en sus valles se ven frondosos abandonos e idas-sin-despedidas, tan originales en argumentos y disculpas, como cuando Alán piensa en cómo se congela cada vez que la(s) ve y cómo se calienta cada vez que la(s) besa, mucho más si le permite(n) un par de toques—aunque no muchos, disculpa, tiene(n) novio. . . . Y piensa que todo ello lo acerca a algún día encontrar a la indicada, aunque no se dé cuenta que solamente, con cada capa de lubricante vaginal de distinta procedencia añadida sobre su cabeza, solo reduce el círculo en donde persigue su propia cola, llegando beso tras beso a un punto donde no tenga más remedio que escoger entre parar a encontrarse o tragarse a sí mismo “sin querer.”
O eso se pinta mentalmente ella, con todos los grises del pantalón de Alán y el azul mezclilla de los ajustados jeans de Linda: colores celestiales familiares de aquel día. Pues . . .
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2018.06.16 00:44 master_x_2k Colmena III

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Colmena III

Hubo un largo chirrido de retroalimentación, seguido del sonido apenas audible de un hombre aclarándose la garganta.
“Atención compradores. Tenga en cuenta que las tiendas cerrarán a las cinco y media esta tarde, en cooperación con el toque de queda de toda la ciudad. Asegúrese de cooperar con las autoridades en las entradas y salidas del centro comercial Weymouth y regrese a sus hogares antes de las seis en punto. Gracias.”
La multitud de personas que habían detenido en la conversación y paseo para escuchar el anuncio comenzó a moverse y hablar nuevamente, como si alguien hubiera detenido un video y hubiera presionado el botón Reproducir para que las cosas comenzaran una vez más.
Miré a mi papá, “¿Deberíamos irnos? ¿Ganarle al tráfico de último minuto?”
“Por supuesto. Si no hay nada más que necesites.”
Regresaría a la escuela mañana, y mi padre tal vez había sentido lo estresada que estaba, porque se ofreció a llevarme de compras. Se sintió un poco redundante después de haber estado con Lisa y los chicos hace una semana, pero me dio la oportunidad de recoger algunos elementos esenciales y pasar un momento de calidad con mi padre.
En las bolsas que sostenía mi padre, tenía una mochila nueva, algunos cuadernos, bolígrafos, media docena de libros y un par de zapatillas nuevas. El tipo de cosas que no habría comprado con Lisa, porque eran tan aburridas, como los cuadernos, o porque eran el tipo de cosas que siempre me tomaba una eternidad en decidirme, como los libros y los zapatos.
En general, el viaje al centro comercial fue un gesto agradable, y de alguna manera significó más para mí que Lisa cubriéndome con ropa de unos cientos de dólares. Tal vez porque era algo para .
Nos dirigimos a la salida, y tuve que contener un gruñido. Aún faltaban más de media hora para que se cerraran las puertas, pero a la salida había un tumulto de cuerpos. Tal vez la mitad estaba tratando de irse, pero la otra mitad estaba boquiabierta.
Tanto dentro como fuera de las puertas de vidrio de la entrada del centro comercial, había soldados. Sus pistolas estaban enfundadas, pero parecían bastante intimidantes de todos modos. En medio de los soldados había dos capas; Battery y Shadow Stalker. Sabía que los miembros del Protectorado, los Custodios y varios voluntarios estaban estacionados en lugares donde había grupos de personas, especialmente en áreas dentro y alrededor del territorio de ABB. Los Custodios, supuse, eran demasiado jóvenes para manejar un solo lugar por sí solos, que era probablemente la razón por la cual Shadow Stalker estaba en un rol de 'compañera' aquí.
Había tenido mucho tiempo para ver las noticias ya que estaba en reposo en cama. Bakuda estaba haciendo honor a lo que ella había estado diciendo sobre maximizar el miedo y el pánico combinando la imprevisibilidad con la certeza sombría. Todos los días, hubo informes de que entre una y cinco bombas explotaban, y aunque cada una de ellas probablemente era una ventaja para el ABB de alguna manera, no había forma de saber qué golpearía a continuación o por qué. Un artículo en línea había conjeturado que a medida que la presencia militar y de superhéroes obligaba a el ABB contra una esquina, los ataques solo aumentarían. Las escuelas, los centros comerciales y los edificios de oficinas eran objetivos potenciales. Justificación suficiente para una presencia armada aquí en el centro comercial.
Lo bueno fue que el centro comercial había organizado grandes ventas en prácticamente todas las tiendas para mantener el negocio en marcha. Quizás no sea la cosa más brillante o más lógica, pero demasiadas empresas y empleados vivían con lo que ganaban día a día por aquí.
Entrar había sido como pasar por la seguridad del aeropuerto, nuestras bolsas fueron revisadas y mostramos una identificación. Nada muy malo. Había sido solo Manpower de New Wave parado cuando llegamos, y no había mucha gente. Esto era algo más, dos heroínas atractivas y peligrosas, ambas con cierta controversia a su alrededor. Por mucho que pudiera entender por qué los héroes estaban aquí, podría decir que estaban reduciendo la velocidad de las cosas, ya que los curiosos se interponían en el camino de las personas que realmente se estaban yendo. La mitad de la presencia militar que estaba dentro del centro comercial estaba ocupada trabajando para mantener a la multitud alejada de las puertas y de los dos héroes e intentando organizar a la gente en líneas.
El progreso a través de la línea fue lento, pero lo admito, fue interesante poder ver a Shadow Stalker y Battery haciendo su trabajo desde una perspectiva segura.
Battery era un miembro del Protectorado. Cuando comencé en la secundaria, ella había sido la líder de los Custodios por un breve tiempo, y pronto se había graduado al Protectorado. Podía suponer que ella tenía veintidós o más ahora, si alteraron la fecha de graduación o algo así para que sea más difícil adivinar la edad real de la heroína. Su poder se cargaba mientras se mantenía quieta y concentrada, con cada segundo que pasaba cargando otorgándole unos pocos segundos de velocidad enormemente mejorada, algo de fuerza extra y algunos poderes electromagnéticos. Su traje era blanco y gris oscuro, con líneas azul cobalto que lo trazaban como se puede ver en una placa de circuito. Las preguntas sobre si su compañero de equipo Assault era su novio o su hermano se habían topado con respuestas evasivas, lo que llevó a que una pequeña fracción de los fanáticos de superhéroes locales a suponer que él era ambos. Cada vez que ella hacía algo en público, podías confiar en que los tableros de mensajes en línea explotarían con especulaciones y teorías.
Ese drama al estilo de la telenovela / paparazzi nunca me llamó la atención. Ignorando la vaga posibilidad de que tal vez hubiera algo de verdad en lo que decían, pensaba que ella era la clase de héroe que podía admirar. Era agradable, trabajaba duro, y en esas situaciones inevitables en las que se encontraba en la televisión con un imbécil tratando de molestarla, manejaba las cosas bastante bien.
Battery se inclinó para poner su mano sobre la oreja de Shadow Stalker y susurrarle algo. Shadow Stalker asintió y luego se volvió para atravesar la puerta de cristal y decir algo a los soldados apostados afuera. Literalmente atravesó de la puerta. Mientras lo hacía, se puso un poco humeante, como si estuviera hecha de arena y no de algo sólido. No me pareció constructivo. En sus zapatos, creo que me habría comportado como de costumbre, sin darles más razones para mirar. Habría usado una puerta normalmente.
Tal vez era parcial. Sentí que no me gustaba o la odiaba por principio, ya que ella era la autoproclamada némesis de Grue. Lisa y Alec explicaron que Shadow Stalker era un vigilante[1] que accedió a unirse a los Custodios en lugar de ir a la cárcel, después de ir demasiado lejos en la búsqueda de la justicia. Se suponía que debía estar usando armas no letales, pero no lo hacia.
Las capas siempre parecían mucho más grande e impresionante en las noticias. Una vez que mirabas más allá de la capucha y capa de camuflaje urbano gris oscuro, y el metal pintado de negro de su máscara, Shadow Stalker seguía siendo una adolescente. Solo aproximadamente tan alta como yo. Battery era solo cinco centímetros más alta que Shadow Stalker o yo, lo que significaba que aún era más baja que la mayoría de los hombres de la multitud. Ahora que había estado involucrada en cosas de capa, sentía que podía mirar más allá del disfraz de una manera que la mayoría no veía. Se veían normales, más o menos.
“Alan”, mi padre habló, “Ha pasado mucho tiempo.”
Me volví para mirar. Debería haberme sorprendida, o conmocionada, pero cuando me di cuenta de con quién nos habíamos topado, me sentí demasiado desganada.
“Es bueno verte, Danny. He querido entrar en contacto.”
“No es un problema, no es un problema”, mi padre se rió fácilmente. Estrechó la mano del hombre de mejillas rojas y pelirrojo. Alan Barnes. “En estos días, podemos considerar algo bueno el estar ocupados. ¿Tu hija está aquí?”
Alan miró a su alrededor, “Tenía sed, así que estoy manteniendo nuestro lugar en la fila mientras ella... ah, aquí está.”
Emma se unió a nosotros, una Sprite dietética en una mano. Ella pareció momentáneamente sorprendida al verme. Luego sonrió, “Hola Taylor.”
No respondí. Hubo unos momentos de silencio incómodo.
“Tenemos que volver a contactarnos, Danny”, el papá de Emma sonrió, “Tal vez podrías venir para una barbacoa alguna vez. Cuando esté un poco más cálido, el clima será perfecto para ello.”
“Me gustaría eso”, estuvo de acuerdo mi papá.
“¿Cómo está el trabajo?”
“Mejor y peor. Hay trabajo para los trabajadores portuarios, con tareas de limpieza y reconstrucción, así que está bien.”
“¿Y tus proyectos? ¿El ferry?”
“Me he resignado a esperar unos meses más antes de volver a hacer ruido. Las elecciones municipales son este próximo verano, y habrá elecciones para el consejo de la ciudad este otoño. Espero ver algunas caras nuevas, personas que no descarten algunos esfuerzos de reactivación como opciones.”
“Te deseo suerte, entonces. Sabes que mi empresa está allí si nos necesitas.”
“Lo aprecio.”
Emma desvió su atención de mirar distraídamente a las heroínas y al ejército trabajando a la conversación de nuestros padres. Mi papá la vio mirando hacia él y decidió incluirla en la conversación.
“Así que. ¿Emma todavía está modelando?”
“¡Así es!” Alan sonrió orgulloso, “Y lo está haciendo bastante bien, pero esa no es la razón por la que estamos aquí hoy. Solo estuvimos aquí por las ofertas”, Alan se rió un poco, “Mi hija no me permitió relajarme en cuanto oyó hablar de eso.”
“Ah. Nosotros también. De compras, quiero decir. Taylor fue atrapada al borde de una de las explosiones, cerca de cuando comenzó todo este espectáculo”, respondió mi padre, “Ha estado en casa por una semana recuperándose. Pensé que iríamos de compras antes de que ella volviera a estar al corriente de las cosas.”
“¿No hay nada serio en cuanto a lesiones? Espero”, Preguntó Alan.
“Estoy en una sola pieza”, le respondí, sin quitar los ojos de Emma.
“Eso es bueno. Dios mío, eres la tercera persona que conozco que ha sido afectada por esta anarquía. Uno de mis socios está recuperándose de la cirugía. Una explosión cristalizó su brazo, lo convirtió en vidrio. Terrible.” Alan le dijo a mi padre: “¿Cuándo termina esto?”
Mientras nuestros papás hablaban, Emma y yo nos mirábamos la una a la otras.
Entonces Emma sonrió. Era una mirada que había visto tantas veces en los últimos años.Era la sonrisa que me había recibido cuando volví a la escuela desde el hospital, en enero, esa mirada que me hizo saber que no había terminado. La misma expresión que tenía cuando me estaba mirando, cubierta de jugo y cola en el cubículo del baño de la escuela. La que ella tenía usando cuando salí de las duchas para encontrar mi ropa metida en los inodoros, tanto mi ropa de gimnasia como las normales.
La misma sonrisa que había tenido antes de que ella me recordara cómo mi madre había muerto, frente a todos.
El sonido del impacto fue como un chorro de agua en mi cara. Sentí una punzada de dolor por la hendidura que uno de los perros de Perra había hecho en mi brazo, cuando la conocí. Aún seguía dolorida.
Emma se cayó, chocando con su padre, quien dejó caer las bolsas que sostenía. Hubo suspiros de la multitud que nos rodeaba.
“¡Taylor!” Mi padre gritó, horrorizado.
Mi mano estaba ardiendo. Extendida frente a mí, como si fuera a estrechar la mano de alguien. Me llevó unos segundos conectar los puntos. ¿La había golpeado?
Emma me miró, con los ojos muy abiertos, la boca abierta, una mano al lado de su rostro. Estaba tan sorprendida de lo que había hecho como ella. No es que me sintiera mal. Una gran parte de mí quería reírse en su cara. ¿No estabas esperando eso? ¿Calculaste mal cómo reaccionaría?
Las manos me tomaron con un agarre de hierro y me hicieron girar. Shadow Stalker. Ella se interpuso entre Emma y yo. Ojos marrones oscuros me fulminaron con la mirada desde detrás de su máscara.
“¡¿Por qué fue eso?!” Alan protestó, “¡Emma ni siquiera dijo nada!”
“Lo siento mucho”, mi padre se apresuró a explicarle a la superheroína y al padre de Emma: “Todavía se está recuperando de una conmoción cerebral, ha afectado su estado de ánimo. No esperaba nada tan extremo.”
Shadow Stalker lo regañó, “Este no es el momento ni el lugar para las discusiones. Si tu hija está así de... mal, esa es tu responsabilidad.”
Me dio ganas de reír. Parte de eso era estar eufórica por hacer algo para vengarme de Emma. La otra parte era que todo este escenario era tan ridículamente al revés. Shadow Stalker no era realmente nada especial. Ella era solo una adolescente, dando disciplinando a mi padre, un adulto. La multitud que estaba observando estaba viendo a Emma como la víctima, a mí como el malo. Pero si te removieras el traje, si todos supieran la historia real, todo esto se juzgaría de manera diferente. Emma sería la mala persona, y mi padre no sería tan conciliador con esta chica que lo regañaba.
Tuve la presencia de la mente para no reírme en voz alta. Tal vez fue la adrenalina, el alivio que fluyó de lo que acababa de hacer. Tal vez fue la conmoción cerebral, de nuevo, pero encontré la convicción de hacer otra cosa.
Señalé a Emma, ​​volví a mi padre, “¿Quieres saber por qué la golpeé?”
Shadow Stalker puso una mano en un lado de mi cara, me obligó a mirarla, impidiéndome hablar en el proceso. “No. Estoy deteniendo esto aquí mismo. Sin argumentos, sin excusas sobre por qué acabas de agredir a alguien. Estamos separando esto ahora. Date vuelta.”
“¿Qué?” Me reí a medias, incrédulo, “¿Por qué?”
“Taylor”, dijo mi padre, pareciendo agotado, “Haz lo que ella dice.”
Realmente no importaba, porque ella me obligó a darme la vuelta de todos modos, torciendo mi brazo hasta que lo hice, luego tirando de mis brazos detrás de mi espalda.
“Por favor, señorita”, dijo mi papá, “Esto no es necesario.”
Shadow Stalker ató mis muñecas con lo que supuse que era una muñequera de plástico. Demasiado apretado. Luego se volvió hacia mi padre y su voz se calló. “Mira a esta multitud. Estas personas. Están asustados. ¿Un lugar como este, con este pánico, temor y preocupación tan reprimidos, esta gente tan cerca? No me importa si tu hija es una idiota o simplemente está enferma. Ella ha demostrado ser volátil en una situación que es un barril de pólvora. Es peligroso y estúpido tenerla aquí. Puede cortarle las esposas plasticas cuando este lejos de alguien a quien pudiera lastimar.”
“No soy peligrosa”, protesté.
“No me parecío así a mí.” Shadow Stalker negó con la cabeza y me dio un empujón hacia la salida, “vete a casa y sé agradecida de que tu papá no tenga que pagar fianza para que duermas en tu propia habitación esta noche.”
Mi padre sostenía sus bolsas con una mano para que él pudiera ayudar a guiarme hacia la puerta. Miró por encima del hombro a Alan, “Lo siento mucho. Es la conmoción cerebral.”
Alan asintió, compasivo. Sus rubicundas mejillas estaban rojas por la atención que nuestra escena había dibujado, “Lo sé. Está bien. Solo... tal vez debería quedarse en casa por un poco más de tiempo.”
Mi padre asintió, avergonzado. Me sentí mal por eso. Me sentí peor al ser llevada como un criminal, mientras que Shadow Stalker le tendió una mano a Emma para ayudarla a levantarse. Emma estaba radiante, sonriendo con una de las sonrisas más amplias que le había visto dar, a pesar de la marca roja en un lado de su rostro. Sonriendo tanto por cómo resultaron las cosas, imaginé, como por tener la oportunidad de hablar con la superheroína preocupada.
Nos dirigimos al auto, lejos de la multitud, los soldados y Emma. Me quedé de pie junto a la puerta abierta del acompañante durante dos minutos antes de que mi padre recogiera un cortaúñas para cortar las esposas plásticas.
“No estoy enojado”, me dijo, en voz baja, después de que nos hubiésemos acomodado, mientras encendía el automóvil y nos sacaba del estacionamiento.
“Bueno.”
“Es perfectamente comprensible. Estas emocionalmente sensible, después de ser golpeada por la explosión, y ella te recuerda lo que está sucediendo en la escuela.”
“Más de lo que sabes”, murmuré.
“¿Hm?”
Me miré las manos, me froté las muñecas donde la cinta de plástico las había cortado.
Si no se lo decía ahora, no creo que lo haga nunca.
“Es ella. Emma.”
“¿Oh? ¿Qué?” Él sonaba confundido.
No tenía la fuerza para aclarar las cosas. Solo le dejé pensarlo.
Después de una larga pausa, él solo dijo: “Oh.”
“Desde el principio. Ella y sus amigos”, agregué innecesariamente.
Las lágrimas brotaron, inesperadas. Ni siquiera me había dado cuenta de que tenía ganas de llorar. Levanté mis gafas para frotarlas, pero salieron más.
“Estúpida lesión en la cabeza”, murmuré, “cambios de humor estúpidos. Se supone que debo estar mejor ahora.”
Mi papá negó con la cabeza, “Taylor, pequeña, no creo que sea la única razón.”
Él se detuvo.
“¿Qué estás haciendo?” Pregunté, limpiándome ineficazmente la mejilla, “Tenemos que llegar a casa antes del toque de queda.”
Se desabrochó el cinturón de seguridad y me abrazó, mi rostro contra su hombro. Mi aliento se detuvo con un sollozo.
“Está bien”, me aseguró.
“Pero-”
“Tenemos tiempo. Tómate el tiempo que necesites.”
[1] El termino vigilante se refiere a los héroes que actúan fuera de la ley, o al menos mas fuera de la ley que lo que se acepta en el mundo. Osea que lastima de más, mutila o hasta mata.

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2018.06.08 20:46 master_x_2k Interludio III Los Custodios

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____________________Interludio III Los Custodios____________________

El edificio que alberga la división local del Equipo de Respuesta a Parahumanos realmente no sobresalía. El exterior era todo ventanas, lo suficientemente reflexivo como para reflejar el gris oscuro moteado del cielo en lo alto. Solo un logotipo de escudo con las letras "E.R.P." lo marcó aparte de los otros edificios del centro de Brockton Bay.
Aquellos que ingresan al lobby se encuentran con una situación extraña. Por un lado, se podía ver a los diversos empleados vestidos de traje, entrando y saliendo apresuradamente del edificio, hablando en grupos. Un equipo de cuatro oficiales del EPR estaba en espera, cada uno estacionado en un área diferente del vestíbulo, equipado con el mejor equipamiento que el dinero podía comprar. Todos tenían chalecos de malla y chalecos de kevlar, cascos que cubrían sus rostros y armas de fuego. Sin embargo, el equipo era diferente, ya que dos de ellos tenían lanzagranadas colgando de correas al hombro con bandoleras de varias municiones especiales en el pecho, incluida una granada de extinción de incendios, una munición EMP y varias granadas de aturdimiento. Los otros dos tenían lo que parecía a primera vista ser un lanzallamas; si tiraran de los gatillos, expulsarían un espeso y espumoso chorro de espuma, suficiente para contener a todos menos a los villanos más fuertes y rápidos.
En marcado contraste con esto, estaba la tienda de regalos que estaría llena de jóvenes cuando terminara la escuela, luciendo una selección de figuras de acción, posters, videojuegos y ropa. Imágenes de un metro y medio de altura de los diversos miembros de equipo del Protectorado y los Custodios estaban colgados a intervalos regulares alrededor del lobby, cada una respaldada por colores brillantes.
Había un alegre guía turístico esperando pacientemente en la recepción, sonriendo con encanto a cualquiera que mirara en su dirección. Según un cronograma, guiaría a turistas y niños a las oficinas del ERP, la armería, el área de entrenamiento y el estacionamiento con las furgonetas de contención de parahumanos, mostrándoles lo que se necesitaba para administrar a los héroes locales. Para aquellos dispuestos a pagar por la gira premium, esperar hasta dos horas y sufrir la escolta de un escuadrón ERP, habría una parada adicional en la gira: un vistazo al Cuartel de los Custodios.
Cuando un agobiado equipo de jóvenes héroes se tambaleó hacia el vestíbulo, sin embargo, no hubo una gira, solo una mujer corpulenta con pelo corto. Llevaba una chaqueta y una falda de traje azul marino, y esperaba con un par de hombres de aspecto severo con trajes justo detrás de ella. Sin decir palabra, los condujo a través de una puerta detrás de la recepción y hacia una sala de reuniones.
“Directora Piggot. Señora,” Aegis la saludó, su voz tensa. Su traje estaba hecho jirones, y era más carmesí con su propia sangre que su blanco original. Estaba tan estropeado que su identidad civil podría haber sido revelada, si no fuera por la sangre seca y los trozos de carne que le habían quitado, algunas de las heridas tenían medio metro de ancho.
“Dios mío, Aegis,” sus cejas se elevaron una fracción, “Estás echo una porquería. ¿Qué pasa con tu voz?”
“Pulmón perforado, señora”, dijo Aegis con voz áspera, “creo que hay un agujero en mi pecho y espalda.” Como para demostrar, metió los dedos en la cavidad de su pecho.
La directora Piggot no apartó la vista, pero uno de los hombres que estaba detrás de ella se veía con un toque verde, “Puedo tomar tu palabra. No necesitas pasar tu brazo a través de tu pecho para demostrarlo.”
Aegis sonrió y retiró la mano de su pecho.
Su expresión se endureció, “No estaría sonriendo en este momento.”
La sonrisa de Aegis cayó. Miró por encima del hombro a sus compañeros de equipo. Gallant, Kid Win, Vista, Browbeat y Clockblocker llevaban expresiones adecuadamente sombrías.
“Esto fue un fiasco”, les dijo.
“Sí, señora. Perdimos”, admitió Gallant.
“Perdieron, sí. Eso es lo de menos. También causaron cantidades terribles de daño a la propiedad. Me temo que toda la destrucción causada por la niña mimada[[1]](file:///C:/Users/Fernando/Documents/Books/Wildbow/Worm%201%20espa%C3%B1ol.docx#_ftn1) de New Wave es también su responsabilidad, ya que la invitaron a participar. _Sin mi permiso._”
“Yo la invité”, dijo Gallant, “asumiré la culpa, y usted puede tomar los costos por el daño a la propiedad de mi fideicomiso.”
La Directora Piggot le ofreció una sonrisa delgada y completamente carente de humor, “Veo que le haces honor a tu nombre. Sí, estoy segura de que esa es la mejor manera de transmitir el mensaje. Tus compañeros de equipo y yo sabemos quién eres debajo de la máscara. De todos aquí, incluida yo misma, eres el más capaz de manejar una multa de decenas de miles de dólares.”
“No lo negaré, señora”, Gallant ahogó las palabras.
“Me temo que soy una creyente en el castigo, cuando se debe castigar. Tomar dinero de alguien con dinero de sobra no va a significar nada. Todos ustedes compartirán la cuenta entre ustedes. Como no puedo tocar los fondos fiduciarios que el ERP estableció para ustedes, tendré que conformarme con recortarles el sueldo. Tal vez la próxima vez, el resto de ustedes puede convencer a Gallant a que no invite a su novia”
Las protestas se superpusieron. “¡Su hermana estaba en el banco! ¡Ella hubiera ido de todos modos!” “¡Comienzo la universidad el próximo otoño!”
La Directora Piggot simplemente aguantó los argumentos y las quejas. Una persona más cínica incluso podría sugerir que disfrutaba oyéndolas. Cuando pasaron uno o dos minutos y estaba claro que ella no iba a responder o ser arrastrada a una discusión, los jóvenes héroes se sumieron en un huraño silencio. Se aclaró la garganta y habló de nuevo.
“Kid Win. Estoy muy interesada en saber de esta arma que desplegaste en el campo de batalla.”
“¿Mi Cañón Alternador?” Preguntó Kid Win, encogiéndose solo un poco.
“Tendrás que perdonarme”, sonrió Piggot, “El papeleo llega a ser un poco demasiado a veces. ¿Tal vez sabes dónde encontrar la documentación de nuestros equipos militares y científicos para este Cañón Alternador?”
“Dios, Kid”, Aegis gimió por lo bajo, con su voz arruinada.
Kid Win parecía más molesto por la reacción de Aegis que por otra cosa, “Yo, uh. Aún no lo he aclarado oficialmente. Solo pensé que sería mejor usar el cañón y hacer todo lo posible para detener el robo.”
“Ahí es donde estarías equivocado”, le dijo Piggot, “La realidad es que el dinero que se tomó del banco está muy abajo en mi lista de prioridades. Incluso puedes llegar a sugerir que no me importa.”
“Director-” comenzó Aegis. Él no llegó a terminar.
“Lo que me importa es la percepción pública de las capas. Me importa asegurarme de que obtengamos suficientes fondos para mantener a los Custodios, el Protectorado y los escuadrones del ERP pagados y equipados. Sin eso, todo lo que he trabajado para construir se viene abajo.”
“¿Qué vas a hacer?”, Le preguntó Kid Win.
“El cañón se desmantela, primero que nada.”
“¡No!” Aegis y Kid Win hablaron al mismo tiempo. La Directora Piggot pareció brevemente sorprendida por el desafío.
“Empecé con el Cañón Alternador, así tendría algo que sacar en caso de una amenaza de Clase A”, dijo Kid Win, “Deshacerse de él sería un total desperdicio. No me importa si nunca puedo usarlo de nuevo. Dáselo a tu escuadrón ERP. Le enseñaré a alguien cómo funciona. Puedes montarlo en uno de tus camiones o algo así.”
La Directora Piggot frunció el ceño, “La cantidad de tiempo y dinero que eso requeriría, para un evento que podría nunca ocurrir... no. Supongo que puedes quedarte el cañón.”
Kid Win prácticamente se hundió con alivio.
“Pero cualquiera que sea la fuente de poder, la vas a remover, y la mantendré bajo llave. Si una amenaza Clase A entra en juego, te la entregaré. Y el cañón todavía pasa por el proceso de revisión estándar para todo el material creado por Artesanos. Si no pasa la revisión, si estabas poniendo a las personas y a la propiedad en riesgo indebido con lo que hiciste hoy, me temo que podrías enfrentar una multa sustancial o un tiempo en la cárcel.”
Kid Win empalideció.
“¡Directora!” Aegis gruñó la palabra, dando un paso adelante.
“Cállate, Aegis”, gruñó Piggot, “Escucharte tratando de hablar con un pulmón perforado me duele a mí, y por mucho que admiro que defiendas a tu equipo, tu única bocanada de aire se desperdicia aquí.”
Kid Win se volvió hacia Aegis y le ofreció una pequeña sonrisa de disculpa.
“Kid Win, vienes con nosotros para una revisión disciplinaria. Todos los demás pueden retirarse. El grupo de turistas pasará por su alojamiento en una hora, y es probable que haya más de unos pocos periodistas mirando por la ventana. Traten de limpiarse para las fotos que indudablemente van a aparecer en los periódicos de mañana. Por favor.”
Los dos hombres vestidos de traje marcharon al miserable Kid Win por la puerta después de la Directora Piggot. Kid Win le lanzó una mirada preocupada a su equipo antes de que lo sacaran de la vista.
“Hagamos un recuento”, Aegis gruñó, “Gallant o Clockblocker al frente, ustedes decidan quién.”
El equipo salió caminando de la sala de reuniones y se dirigió a su ascensor reservado. Fue diseñado por Artesanos para impresionar a los turistas y ser mucho más seguro. Las secciones entrelazadas de metal se desplegaron y se deslizaron fuera del camino mientras se acercaban, luego se cerraron detrás de ellos. Bajaba de forma tan suave que era casi imposible saber si el ascensor se estaba moviendo.
Salieron a un largo pasillo de acero cromado.
“Voy a tener pesadillas”, gruñó Clockblocker, mientras tocaba con cuidado las ronchas alrededor de su nariz y boca, “Pesadillas con montones y montones de arañas.”
En el otro extremo del pasillo, llegaron a una terminal de seguridad. Aegis señaló a Clockblocker.
“¿Usualmente no lo haces tu?”
“Puede que tenga la retina desprendida”, admitió Aegis con su voz vacilante, “No quiero fallar el escaneo.”
Clockblocker asintió vacilante, luego se inclinó hacia delante para dejar que el terminal escrutara sus ojos. Las puertas de acero hicieron clic, luego se abrieron con un zumbido apenas audible, dejando que los jóvenes héroes y heroínas se abrieran camino en el área principal de su cuartel general.
La habitación tenía forma de cúpula, pero había secciones de pared que podían desmontarse y reordenarse sobre la marcha. Algunos habían sido creados para darles a los diferentes miembros del equipo sus habitaciones individuales, mientras que otros enmarcaban los umbrales que conducían a las duchas, el cuarto de archivo y su sala de prensa / reunión. Una serie de computadoras y monitores de gran tamaño estaban conectadas en red a un lado de la sala, rodeados por media docena de sillas. Uno de los monitores mostraba una cuenta atrás para el siguiente grupo de turistas, mientras que otros mostraban imágenes de cámaras en ubicaciones clave de la ciudad. El Banco Central era uno de ellos, una imagen oscura marcada por el rojo y el azul de las sirenas de la policía.
“¿Shadow Stalker está ausente?”, Preguntó Gallant.
“No pudo llegar a tiempo”, gruñó Aegis, “le dije que se quedara dónde estaba.”
“Ella va a odiar eso. ¿No tiene un gran odio por Grue?”, Preguntó Clockblocker.
“Parte de la razón”, Aegis gruñó las palabras, “le dije que se quedara. No necesito eso. Voy a ducharme. Curarme las heridas. Ustedes hagan el recuento de los hechos.”
“Claro que sí, Jefe,” Clockblocker saludó estilo militar. “Que te mejores.”
"Putos perros mutantes", murmuró Aegis, mientras se dirigía al baño. Se quito la mitad superior de su disfraz hecho jirones antes de que cruzar la puerta.
“¿Vista? ¿Puedes ir a agarrar la pizarra? Trae dos.” Gallant se volvió hacia su miembro más joven. Vista casi saltó en su apuro para seguir la orden.
“¿Qué le va a pasar a Kid?” Browbeat habló por primera vez, “No sé cómo funciona todo esto. ¿Es serio?”
Gallant consideró por un momento, “Podría ser, pero mi instinto me dice que Piggy solo quiere asustarlo. Tiene que dejar de probar los límites con las personas a cargo, o va a tener problemas reales en algún momento.”
“Entonces, no es exactamente el mejor comienzo para tu nueva carrera, ¿eh?” Clockblocker giró hacia Browbeat.
“Caraja, no me molestaría tanto si supiera lo que sucedió”, Browbeat se estiró, y sus músculos comenzaron a disminuir de tamaño, “Al menos entonces podría averiguar qué hacer mejor la próxima vez. Todo lo que sé es que de repente estaba ciego y sordo, y cuando traté de moverme, todo se torció por el camino equivocado. Entonces creo que me aturdieron.”
Vista regresó, arrastrando un par de pizarras en marcos de ruedas detrás de ella.
“Mantén ese pensamiento”, Gallant le dijo a su miembro más nuevo, “Hey, Clock, ¿no te importa si tomo el mando?”
Clockblocker aún usaba las yemas de sus dedos para explorar los bultos levantados en su rostro, “Adelante. Voy a posponer las cosas lo más que pueda en lo del liderazgo.”
“Eres el más viejo después de Carlos. ¿Solo serán tres o cuatro meses antes de que seas el miembro más antiguo?”
“Y mantendré esa posición ni siquiera el resto del verano antes de graduarme y pasarte el manto a ti,” Clockblocker sonrió despreocupadamente, “No te preocupes. Toma el control.”
Gallant se quitó el casco y lo sostuvo en una mano, pasándose los dedos por el cabello rubio húmedo por el sudor. Sonrió triunfante a Vista mientras colocaba las pizarras blancas para que todos pudieran verlas, “Gracias.”
Gallant no necesitó usar su poder para obtener una respuesta emocional de la heroína de trece años. Ella se puso de un rosa brillante. No podría haber ninguna duda para los presentes de que le gustaba su compañero de equipo mayor.
“De acuerdo muchachos”, dijo Gallant, “antes de comenzar, creo que es importante aclarar algunas cosas. En primer lugar, lo más importante, hoy no fue un fracaso. Incluso diría que hoy fue una victoria para los buenos, y comenzamos a establecer eso aquí y ahora.”
Se tomó un segundo para medir las reacciones incrédulas de su audiencia, luego sonrió.
“Los Undersiders. Hasta el momento, han pasado desapercibidos, pero más recientemente han comenzado a realizar trabajos de mayor perfil. Golpearon al casino Ruby Dreams hace cinco semanas, y ahora acaban de robar el banco más grande de Brockton Bay. Esta vez tuvimos la suerte de ponernos en su camino. Eso significa que finalmente tenemos información sobre su grupo.”
Se volvió hacia la pizarra y escribió los nombres de sus oponentes. Grue, Tattletale y Hellhound fueron al primer tablero, con líneas que separan el tablero en tres columnas. Escribió a Regent en el segundo tablero, trazó una línea y luego dudó en la quinta y última columna. "¿Se nombró a sí mismo? ¿El tipo con los bichos?”
“Chica”, lo corrigió Clockblocker, “estaba hablando con los rehenes después de que los Undersiders se escaparon. Dijo que tenía miedo de moverse porque ella iba a hacer que lo mordiera. Me llevó un poco darme cuenta de lo que quería decir exactamente. El pobre tipo estaba en estado de shock.”
“¿Pero no sabemos cómo se llamaba a sí misma?”
Nadie tenía ninguna respuesta a eso.
“Entonces tenemos que acordar un nombre para ella, o la documentación va a ser inconsistente. ¿Sugerencias para un nombre para la chica bicho?”
“¿Larva? ¿Gusano?” Browbeat le ofreció, “¿Pegarle un nombre de porquería?”
“No queremos hacer eso”, suspiró Clockblocker, “Tal vez si hubiésemos ganado, podríamos salirnos con la nuestra, pero no se ve tan bien si la prensa informa que nos pateó el culo alguien llamado gusano.”
“¿Stinger?
[
[2]](file:///C:/Users/Fernando/Documents/Books/Wildbow/Worm%201%20espa%C3%B1ol.docx#_ftn2)¿Pestilence?” Sugirió Vista.
Clockblocker se giró en la silla y tecleó los nombres en la computadora, “Tomados. Stinger es un villano en California con armadura de poder, un jetpack y misiles guiados, y Pestilence es un psicópata espeluznante en Londres.”
"¿Skitter?" Gallant soltó el nombre al aire.
Hubo un ruido de teclas cuando Clockblocker tecleó, “No está tomado.”
“Entonces sirve”, Gallant escribió el nombre en la pizarra, “Ahora intercambiamos ideas. Aquí es donde recuperamos nuestras pérdidas del día, calculamos un ángulo para poder ganar la próxima vez. Así que no se contengan. Compartan cualquier detalle, sin importar cuán insignificante sea.”
“El poder de Grue no es solo la oscuridad. No puedes escuchar allí tampoco. Y también se siente extraño”, dijo Browbeat, “Hay resistencia, como si estuvieras bajo el agua, pero no flotando.”
“Bien”, Gallant escribió eso en la columna de Grue, “¿Siguiente?”
“Los mutantes que hace Hellhound. ¿Los perros? Ella no los controla con su mente. Están entrenados”, ofreció Vista, “Ella les dice qué hacer con silbidos, gestos.”
“Sí, buen punto, me di cuenta de eso”, respondió Gallant, agregando con entusiasmo otra nota a la pizarra.
“La chica con los bichos... Skitter. Es todo lo contrario. Ella tiene un gran control sobre ellos”, agregó Clockblocker.
“¡Sí!”
“Además, según la rehén con la que hablé, ella dijo que puede sentir las cosas a través de sus bichos, que es cómo vigilaba a los rehenes.”
No pasó mucho tiempo antes de que la mayoría de las columnas estuvieran lo suficientemente llenas como para que Gallant tuviera que girar las pizarras para usar las partes traseras.
Carlos regresó de la ducha, con pantalones deportivos y una toalla alrededor de los hombros. Era puertorriqueño, su cabello largo. Su cuerpo estaba limpio de sangre, salvo algunos residuos de restos de heridas irregulares en sus brazos, estómago y pecho. Había cosido torpemente los cortes y las hendiduras, lo que hizo sorprendentemente poco para que fueran más fáciles de ver. Se sentó en una silla y agregó su aporte para las listas, que no fue demasiado. Había estado incapacitado durante demasiado de la pelea para tener mucho que decir.
Hubo un ruido abrasivo de la computadora ya que cada monitor de repente brilló en amarillo. Los Wards se apresuraron a ponerse sus máscaras. Aegis agarró una de repuesto de un cajón de las computadoras.
La entrada se abrió con un zumbido y Armsmaster entró, acompañado por la atractiva Miss Militia. Vestía un uniforme militar modificado, lo suficientemente ajustado en las áreas esenciales para acentuar sus curvas, luciendo un pañuelo alrededor de la boca con una bandera estadounidense bordada y una faja similar alrededor de la cintura. Lo más llamativo, sin embargo, fue el gran lanzacohetes que sostenía sobre sus hombros de la misma manera que un levantador de pesas podría sostener una barra.
“Armsmaster", Gallant se puso de pie, "Es bueno verlo, señor. Miss Militia, siempre es un placer.”
“Siempre el caballero”, los ojos de Miss Militia insinuaron la sonrisa detrás de su bufanda, “Trajimos un invitado.”
Siguiendo detrás de Armsmaster y Miss Militia, estaba una adolescente con una túnica blanca envolvente. Panacea. Ella tenía una tarjeta de identificación con un cordón alrededor de su cuello, con su foto y la palabra "INVITADO" en letras azules brillantes.
“Ella tuvo la amabilidad de ofrecerse voluntariamente para venir y curarlos”, Miss Militia les dijo a los jóvenes héroes, “No puedo enviarlos a casa con heridas horribles y cientos de picaduras de insectos, ¿o sí? Eso los dejaría en evidencia.”
Cambió la posición del lanzacohetes sobre sus hombros, y se disolvió en una mancha de energía verde-negra. La energía se encendió y se arqueó alrededor de ella por unos breves instantes, luego se materializó en una ametralladora. Solo mantuvo esa forma durante unos segundos antes de parpadear y solidificarse en un rifle de francotirador, luego un arma de arpón, y finalmente se quedó en la forma de un par de uzis, uno en cada una de sus manos. Ella apenas parecía darse cuenta, más allá de la acción automática de enfundar las armas.
“Quería agradecerles por venir a salvarme”, dijo Panacea, tímidamente, “y por dejar que Glory Girl venga con ustedes.”
Gallant sonrió, luego, en un tono más preocupado, preguntó: “¿Ustedes dos están bien?”
Panacea negó con la cabeza, “Tattletale encontró una forma de atravesar la invencibilidad de mi hermana. Glory Girl fue picada bastante mal, por eso no vine antes. Creo que te golpea más fuerte, psicológicamente, cuando eres prácticamente invencible pero te lastiman de todos modos. Pero estamos bien ahora. Ella ha sanado, pero está malhumorada. Yo-- Yo estoy bien. Un golpe en mi cabeza, pero estoy bien.”
“Bien.”
Armsmaster estaba en la pizarra, repasando los puntos. “Me gusta esto. Pero esta...” Tocó la columna titulada Tattletale, “Casi vacía.”
“Ninguno de nosotros se encontró con ella, y los rehenes no tenían nada que decir sobre ella”, respondió Gallant.
“Panacea podría ayudar allí”, ofreció Miss Militia.
Todos los ojos se volvieron hacia la chica.
“Yo-- Pasaron muchas cosas", se cubrió Panacea.
“Cualquier detalle ayuda.”
“Um. Lo siento”, dijo, mirando hacia abajo al suelo, “me golpearon en la cabeza, pero mi poder no funciona conmigo misma, y no soy del tipo de personas que salen disfrazadas y se meten en peleas, así que temiendo por mi vida… no lo sé. Todo eso… No puedo ordenar mis pensamientos todavía.”
“Cuanto antes-” comenzó Armsmaster.
“Está bien”, lo interrumpió Miss Militia, “Amy, ¿por qué no empiezas a ocuparte de los Custodios? Si algo te viene a la mente, cualquier cosa que los Undersiders hayan dicho o hecho, o cualquier pista que creas que pueda ayudar, compártelo después, ¿está bien?”
Panacea sonrió agradecida a la heroína, luego se volvió hacia el grupo, “¿Quién necesita más ayuda? ¿Aegis?”
“Viviré”, dijo Aegis, “puedo ser el último.”
Gallant levantó vacilante su mano, “Uno de los perros del Hellhound se estrelló contra mí. Creo que podría tener una costilla rota. Los paramédicos me dieron el visto bueno, pero quiero estar más seguro de que no estoy arriesgando un pulmón perforado o algo así.”
Panacea frunció el ceño, luego hizo un gesto hacia el otro extremo de la habitación, “Te echaré un vistazo allí, ¿está bien?”
“Que sorpresa, el novio de Glory Girl recibe un tratamiento especial”, Clockblocker sonrió para dejar en claro que solo estaba bromeando. Gallant solo sonrió en respuesta.
La pareja fue a la alcoba de Gallant, y ella lo sentó en la cama antes de ponerle una mano en el hombro. Se echó la capucha hacia atrás y frunció el ceño.
“No tienes un pulmón perforado. Tienes una costilla fracturada, pero ni siquiera tienes tanto dolor. Por qué-”
“Mentí. Quería hablar contigo, solo”, le tomó la mano.
Ella frunció el ceño y retiró su mano como si la hubiera mordido. Como para asegurarse doblemente de que no volvería a agarrar su mano, se cruzó de brazos.
“Sabes que puedo percibir emociones”, dijo, “Las emociones de todos, como una nube de colores a su alrededor. No puedo apagarlo. Es solo como veo el mundo.”
“Victoria lo mencionó.”
“Por eso eres un libro abierto para mí. Sé que tienes miedo. No… estás aterrorizada, y es por eso que no estás hablando.”
Suspiró y se sentó en la cama, tan lejos de Gallant como pudo.
“Nunca quise estos poderes. Nunca quise poderes, punto.”
El asintió.
“Pero los obtuve de todos modos, y recibí atención internacional por eso. La sanadora. La chica que podría curar el cáncer con un toque, hacer a alguien diez años más joven, volver a crecer miembros perdidos. Estoy obligada a ser un héroe. Cargada con esta obligación. No podría vivir conmigo misma si no usara este poder. Es una gran oportunidad para salvar vidas.”
“¿Pero?”
“Pero al mismo tiempo… no puedo curar a todos. Incluso si voy al hospital todas las noches durante dos o tres horas a la vez, hay miles de otros hospitales que no puedo visitar, decenas de millones de personas con una enfermedad terminal o que viven en un infierno personal donde están paralizadas. o en constante dolor. Estas personas no merecen enfrentar eso, pero no puedo ayudarlos a todos. No puedo ayudar al uno por ciento de ellos aun si invierto unas veinte horas al día.”
“Tienes que concentrarte en lo que puedes hacer”, le dijo Gallant.
“Suena más fácil de lo que es,” contestó Panacea, con un toque de amargura, “¿Entiendes lo que significa curar a algunas de estas personas? Siento que cada segundo que me tomo es un segundo que he fallado de alguna manera. Durante dos años, ha sido esta… presión. Me acuesto en la cama, me despierto por la noche y no puedo dormir. Entonces me levanto y voy al hospital a medianoche. Voy a pediatría, curo a algunos niños. Voy a la unidad de cuidados intensivos, salvo algunas vidas… y lo hago de forma automática. Ni siquiera puedo recordar a las ultimas personas que salvé.”
Ella suspiró de nuevo, “¿La última persona que realmente recuerdo? Fue quizás hace una semana, estaba trabajando en un niño. Él era solo un niño pequeño, un inmigrante de El Cairo, creo. Ectopia Cordis. Eso es cuando naces con tu corazón fuera de tu cuerpo. Estaba poniendo todo en el lugar correcto, dándole la oportunidad de una vida normal.”
“¿Qué lo hizo tan memorable?”
“Lo resentía. Estaba acostado allí, profundamente dormido, como un ángel, y por solo un segundo, consideré simplemente dejarlo. Los doctores podrían haber terminado el trabajo, pero hubiera sido peligroso. Podría haber muerto si lo hubiera dejado sobre la mesa, el trabajo a medio hacer. Lo odiaba.”
Gallant no dijo nada. Frunciendo el ceño, Panacea miró hacia abajo al suelo.
“No, odiaba que él tendría una vida normal, porque había renunciado a la mía. Tenía miedo de cometer un error intencionalmente. Que podría dejarme estropear el procedimiento en este niño. Podría haberlo matado o arruinado su vida, pero habría aliviado la presión. Bajar las expectativas, ¿sabes? Tal vez incluso hubiera rebajado mis propias expectativas sobre mí. Yo… Yo estaba tan cansada. Tan exhausta. En verdad consideré, por el momento más breve, abandonar a un niño para que sufra o muera.”
“Eso suena más que solo agotamiento”, respondió Gallant, en voz baja.
“¿Es así como comienza? ¿Es este el punto en que empiezo a ser como mi padre, quienquiera que sea?”
Gallant dejó escapar un suspiro lento, “Podría decir que no, que nunca vas a ser como tu padre. Pero estaría mintiendo. Cualquiera de nosotros, todos nosotros, corremos el riesgo de encontrar nuestro propio camino por ese sendero. Puedo ver la tensión que estás experimentando, el estrés. He visto gente quebrarse por menos. Así que sí. Es posible.”
“Está bien”, dijo, en voz baja. Esperó a que ella elaborara, pero no lo hizo.
“Toma un descanso. Piensa en ello como algo que tienes que hacer, para recargar tus baterías y ayudar a más personas a largo plazo.”
“No creo que pueda.”
Se sentaron en silencio por unos momentos.
Se volvió hacia ella, “Entonces, ¿qué tiene esto que ver con lo que sucedió en el banco?”
“Ella sabía todo. Esa chica Tattletale. Dijo que es psíquica, y por lo que dijo, lo que sabía, lo creo.”
Gallant asintió.
“¿Sabes cómo es hablar con gente como ella? ¿Como tú? Sin ofender. Construyes esta máscara, te engañas pensando que todo es normal y te obligas a mirar más allá de los peores aspectos de ti mismo... y luego estos Gallants y Tattletales simplemente te desnudan. Te obligan a enfrentarlo todo.”
“Lo siento.”
“Dijiste que no puedes apagarlo, ¿verdad? Realmente no puedo culparte. Es solo… es difícil estar cerca. Especialmente después de lidiar con Tattletale.”
“¿Qué dijo ella?”
“Ella amenazó con hablar sobre cosas. Cosas más difíciles de lo que acabo de contarte, supongo. Amenazó con decirme cosas que simplemente no quiero saber. Dijo que usaría lo que sabía para arruinar mi relación con Victoria y el resto de mi familia”, Amy se abrazó sola.
“Mi hermana es todo lo que tengo. La única persona sin expectativas, que me conoce como persona. Carol nunca realmente me quiso. Mark está clínicamente deprimido, así que por más agradable que sea, está demasiado concentrado en sí mismo para ser realmente un padre. Mi tía y mi tío son dulces, pero tienen sus propios problemas. Entonces somos solo yo y Victoria. Ha sido así casi desde el principio. Ese petulante pequeño monstruo amenazó con separarnos a mi hermana y a mí usando otra cosa más que yo no quería, otra cosa sobre la que no tenía control.”
Gallant comenzó a hablar y luego se detuvo.
“¿Qué?”
“¿Esto… tiene algo que ver con los… sentimientos bastante fuertes que tienes hacia mí?”
Panacea se quedó quieta.
“Lo siento”, se apresuró a decir, “No debería haberlo mencionado.”
“No deberías haberlo hecho”, se levantó y comenzó a caminar hacia la puerta.
“Mira, si alguna vez necesitas hablar…” ofreció.
“Yo-”
“Probablemente no quieras que sea yo, está bien. Pero mi puerta siempre está abierta, y puedes llamarme a cualquier hora. Sólo para que lo sepas.”
“Está bien”, respondió ella. Luego ella se acercó a él y le tocó el hombro, “Listo. Hematomas desaparecidos, retocadas las costillas.”
“Gracias”, respondió, abriendo la puerta para ella.
“Cuida a mi hermana, ¿está bien? ¿Hazla feliz?”, Murmuró, mientras dudaba en la puerta.
“No hace falta decirlo.” Se reincorporaron al grupo principal.
Cada cabeza en la habitación se volvió cuando Panacea tomó el marcador junto a las computadoras. Con una expresión sombría en su rostro, comenzó a llenar la sección de Tattletale de la pizarra.
[1] Golden child:La niña mimada, hija favorita, de la que la familia siempre se pone de lado.
[2]Stinger: Aguijón

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2018.04.05 20:45 master_x_2k Agitación III

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____________________Agitación III____________________

“No”, entonó Brian, “Es una muy mala idea.”
Lisa todavía tenía el teléfono en la mano. Perra había llegado justo detrás de ella, y estaba en marcado contraste con los jeans, el suéter y la cola de caballo de Lisa, con una chaqueta militar, y prácticamente sin prestar atención a su cabello. El más pequeño de los perros, el terrier tuerto y de una sola oreja, la siguió.
“Vamos”, Lisa dijo entre dientes, “Es un rito de paso para criminales ruines como nosotros.”
“Robar un banco es estúpido. Ya hemos hablado de esto”, Brian cerró los ojos y se pellizcó el puente de la nariz. “¿Sabes cuál es la ganancia promedio de un robo a un banco? “
Lisa hizo una pausa, “¿Veinte mil?”
“Exactamente. No son millones como los que se ven en las películas. Los bancos no tienen mucho dinero a mano, por lo que estaríamos recogiendo menos de lo que lo haríamos en la mayoría de los otros trabajos. Ten en cuenta el costo y el hecho de que se trata del puto Brockton Bay, donde los bancos tienen un poco más de razón para mantener la cantidad de dinero en efectivo en sus bóvedas al mínimo, y estaríamos trayendo entre doce y dieciséis mil. Divide entre cinco y ¿qué es, dos o tres mil dólares cada uno?”
“Me vendrían bien tres mil dólares adicionales para gastar”, dijo Alec, dejando el control del juego y cambiando su posición en el sofá para seguir mejor la conversación.
“¿En qué?”, Preguntó Brian. Cuando Alec se encogió de hombros, Brian suspiró y explicó: “Es una recompensa horrible por la cantidad de riesgo involucrado. Hay tres grandes equipos de superhéroes en esta ciudad. Considerando que hay otra docena de héroes que vuelan solos, y es casi una garantía que nos metamos en una pelea.”
“¿Y?” Perra habló por primera vez, “Nosotros ganamos peleas. Ganamos antes de que la tuviéramos a ella.” Alzó la barbilla en mi dirección mientras decía esa última palabra.
“Ganamos porque escogimos nuestras batallas. No tendríamos esa opción si estuviéramos encerrados en el banco y esperando que vengan a nosotros, dejándolos decidir cómo y dónde ocurre la pelea.”
Lisa asintió y sonrió mientras él hablaba. Pensé por un segundo que iba a decir algo, pero no lo hizo.
Brian continuó, volviéndose bastante apasionado mientras despotricaba: “No podremos escabullirnos como lo hicimos cuando las cosas se descontrolaron un poco en el pasado. No podemos evitar la pelea si queremos escaparnos con algo que valga la pena tomar. El banco tendrá capas de protección. Barras de hierro, puertas de bóveda, lo que sea. Incluso con tu poder, Lise, hay un límite en lo rápido que podemos atravesarlos. Agrega el tiempo que tenemos que gastar en encargarnos de los rehenes y preparar una salida segura, y prácticamente garantizo que habrá tiempo para que una capa se entere del robo y nos ralentice aún más.”
Alec dijo: “Como que quiero hacerlo de todos modos. Golpear un banco te lleva a la primera página. Es grandioso para nuestra reputación.”
“El enano tiene razón”, dijo Perra.
Brian refunfuñó, “No cagarla es mejor para nuestra reputación en el largo plazo.” Su voz más profunda era realmente buena para refunfuñar.
Alec me miró, “¿Qué piensas?”
Casi había olvidado que era parte de la discusión. Lo último que quería era robar un banco. Los rehenes podrían salir lastimados. El hecho de que potencialmente me pondría en la primera página del periódico tampoco era un punto a favor, si alguna vez quería abandonar la farsa del supervillano y convertirme en un héroe de buena reputación. Me atreví a decir: “Creo que Brian tiene buenos puntos. Parece imprudente.”
Perra resopló. Creo que vi a Alec rodar sus ojos.
Lisa se inclinó hacia adelante, “Él hace buenos puntos, pero yo tengo mejores. ¿Me escucharan?” El resto de nosotros volvimos nuestra atención hacia ella, aunque Brian frunció el ceño de una forma que parecía que tomaría mucho convencerlo.
“Ok, entonces Brian dijo cosas similares antes, antes de golpear a ese casino hace unas semanas. Así que, estaba esperando esto. Pero no es tan malo como parece. El jefe quiere que hagamos un trabajo en un momento muy específico. Me dio la sensación de que estaba dispuesto a ofrecer bastante más si nos esforzamos, y negocié un trato bastante bueno.”
“El robo del banco fue mi idea, y le gustó. Según él, el Protectorado está ocupado con un evento el jueves, a las afueras de la ciudad. Esa es parte de la razón por la cual el momento es tan importante. Si actuamos entonces, casi no hay posibilidad de que tengamos que tratar con ellos. Si golpeamos al Bay Central, en el centro…”
“Ese es el banco más grande en Brockton Bay”, la interrumpí, medio incrédula.
“Entonces, todo lo que dije sobre que tienen seguridad y tener cuidado es doblemente cierto”, agregó Brian.
Si golpeamos al Bay Central, en el centro”, repitió Lisa, ignorándonos, “entonces estamos golpeando a un lugar a solo una milla del Instituto Arcadia, donde la mayoría de los Custodios van a la escuela. Dadas las jurisdicciones, New Wave no podrá saltar sobre nosotros sin hacer quedar mal a los Custodios, lo que prácticamente garantiza que enfrentemos al equipo de superhéroes juveniles. ¿Me siguen hasta ahora?”
Todos asentimos o murmuramos acuerdo.
“Piensen que esto está sucediendo a la mitad de la jornada escolar, y no todos podrán escabullirse para detener un robo sin llamar la atención. La gente sabe que los Custodios asisten a Arcadia, solo no saben quiénes son. Entonces, todos están constantemente atentos por eso. Ya que no pueden hacer que todos los seis o siete mismos chicos desaparezcan de la clase cada vez que los Custodios van a frustrar un crimen sin quedar en evidencia, hay muchas posibilidades de que enfrentemos a algunos de sus miembros más fuertes, o uno de los más fuertes con un grupo de los que tienen poderes menos sorprendentes. Podemos vencerlos.”
“De acuerdo”, se quejó Brian, “Aceptaré que probablemente nos iría bien en esas circunstancias, pero-”
Lisa lo interrumpió, “También conseguí que el jefe aceptara pagarnos dos por uno por él robo. Traemos quince grandes, nos paga treinta. O nos da suficiente dinero para que nuestro total llegue a veinticinco, lo que sea más al final. Entonces, podríamos irnos con dos mil dólares y él nos pagaría veintitrés mil. Así que mientras no terminemos en la cárcel, tenemos garantizados cinco mil dólares cada uno, como mínimo.”
Los ojos de Brian se agrandaron, “Eso es una locura. ¿Por qué haría eso?”
Y_además_”, Lisa sonrió, “Él cubrirá todos nuestros costos, solo por esta vez. Equipo, información, sobornos si los queremos.”
“¿Por qué?” Me hice eco de la pregunta anterior de Brian, incrédula. Lisa estaba hablando de sumas de dinero que ni siquiera podía visualizar. Nunca había tenido más de quinientos dólares en mi cuenta bancaria.
“Porque nos está patrocinando y es lógico que no quiera financiar un equipo de don nadies. Si logramos esto, no seremos nadie. Eso, y él realmente quiere que hagamos un trabajo en ese momento en particular.”
Hubo unos momentos de silencio cuando todos consideraron el trato. Estaba intentando desesperadamente pensar en una forma de tratar de convencer a estos muchachos de que era una mala idea. Un atraco a un banco podría hacer que me arrestaran. Peor aún, podría llevarme a mí o a un espectador inocente a lastimarse o morir.
Brian me ganó, “El riesgo de recompensa todavía no es bueno. ¿Cinco grandes por golpear lo que bien podría ser el lugar más fortificado en Brockton Bay y una confrontación casi garantizada con los Custodios?”
“El segundo lugar más fortificado”, respondió Lisa, “El Cuartel General del Protectorado es el primero.”
“Buen punto”, dijo Brian, “pero mi argumento es válido.”
“Serán más de cinco grandes para cada uno de nosotros, te lo garantizo”, le dijo Lisa, “es el banco más grande de Brockton Bay. También es el centro de distribución de efectivo para todo el condado. Dicho dinero se transfiere dentro y fuera de vehículos blindados con un horario regular- “
“Entonces, ¿por qué no golpeamos uno de los autos?”, Preguntó Alec.
“Tienen de pasajeros o cobertura aérea a varios miembros de los Custodios y el Protectorado, por lo que estaríamos atrapados en una pelea con otra capa desde el primer minuto. Los mismos problemas de los que habla Brian, en cuanto a quedar atrapado en una pelea, dificultades para acceder al dinero antes de que la mierda se caiga, blah blah blah. De todos modos, el Brockton Bay Central tiene autos que llegan dos veces por semana y salen cuatro veces a la semana. Llegamos un jueves justo después del mediodía, y debería ser el mejor día y hora para el tamaño de la recompensa. La única forma en que nos vayamos con menos de treinta mil es si lo arruinamos. Con lo que el jefe está ofreciendo, eso es noventa mil.”
Ella se cruzó de brazos.
Brian suspiró, largo y fuerte, “Bueno, me tienes, supongo. Suena bien.”
Lisa se volvió hacia Alec. No había ninguna resistencia allí. Él solo dijo, “Claro que sí, cuenta conmigo.”
Perra necesitaba convencerse tan poco como Alec. Ella asintió una vez y luego dirigió su atención al pequeño perro con cicatrices.
Entonces todos me miraron.
“¿Qué estaría haciendo?” Pregunté, nerviosamente, esperando detener o encontrar agujeros en el plan que podría usar para argumentar en contra.
Entonces, Lisa esbozó un plan general. Brian hizo sugerencias, buenas, y el plan se ajustó en consecuencia. Me di cuenta con una decepción creciente y un nudo de ansiedad en mis entrañas que era casi inevitable que sucediera.
Discutir contra el robo bancario en este punto dañaría mi operación encubierta más de lo que ayudaría a nadie. Con eso en mente, comencé a ofrecer sugerencias que, esperaba, minimizarían la posibilidad de un desastre. Por la forma en que lo veía, si ayudaba a que las cosas funcionaran sin problemas, ayudaría a mi plan de obtener información sobre los Undersiders y su jefe. Minimizaría la posibilidad de que alguien entrara en pánico o fuera imprudente y un civil terminara herido. Creo que me sentiría peor si eso sucediera que si fuera a la cárcel.
La discusión continuó por un tiempo. En un momento, Lisa consiguió su computadora portátil, y debatimos las estrategias de entrada y salida mientras ella dibujaba un mapa del diseño del banco. Fue extraño, ver su poder trabajando. Copió una imagen satelital del banco de una búsqueda en la web en un programa de pintura y luego la dibujó con gruesas líneas gruesas para mostrar cómo se distribuían las habitaciones. Con otra búsqueda y una sola fotografía del gerente del banco frente a su escritorio, pudo señalar dónde estaba el escritorio del gerente. Eso no habría sido demasiado asombroso, pero sin detenerse, ella siguió señalando dónde estaban los cajeros, así como las bóvedas, las puertas de la bóveda y la habitación cerrada que contenía las cajas de seguridad. Ella notó dónde estaban la caja de fusibles y los respiraderos del aire acondicionado, pero decidimos que no nos meteríamos con ninguno de esos. Esas cosas eran geniales en las películas, pero no eran de mucha ayuda en la vida real. Además, esto era un asalto, no un atraco sigiloso.
Mientras trabajábamos, Alec se sintió inquietó y fue a hacer el almuerzo temprano. De los cuatro, me dio la impresión de que tenía lo mínimo para contribuir, al menos estratégicamente, y que él lo sabía. No estaba segura de si él simplemente no tenía una mentalidad muy táctica o si solo no le importaba demasiado la etapa de planificación de las cosas. Mis suposiciones me llevaron a esto último, ya que parecía más dispuesto a improvisar que Brian o Lisa.
Nos trajo un plato de bocados de pizza junto con refrescos variados, y comimos mientras terminabamos el plan.
“Está bien”, dijo Brian, mientras Lisa cerraba su laptop, “Creo que tenemos una idea general de lo que estamos haciendo. Sabemos cómo entramos, sabemos quién hace qué cuando estamos adentro, y sabemos cómo queremos salir. Teniendo en cuenta que ningún plan sobrevive al contacto con el enemigo, creo que las probabilidades siguen siendo bastante buenas.”
“Así que, el enemigo”, le dije, resistiendo la tentación de hacer una mueca al darme cuenta de que me enfrentaría a los buenos, “Mi única experiencia luchando en traje… o incluso solo peleando, es contra Lung, y eso no fue bien.”
“No te menosprecies”, dijo Brian, “Lo hiciste mejor que la mayoría.”
“Voy a reformular”, dije, “Pudo haber ido mejor. Vamos contra los Custodios y no son presas fáciles.”
Brian asintió, “Es cierto. Hablemos de estrategia y debilidades. ¿Sabes quiénes son los Custodios?
Me encogí de hombros, “Los he investigado. Los he visto en la televisión. Eso no significa que sepa las cosas importantes.”
“Claro”, dijo, “Así que vamos a la lista. Líder del equipo: Aegis. Uno pensaría que tiene el paquete estándar de Alexandria, vuelo, súper fuerza, invencibilidad, pero eso no es exactamente correcto. Él vuela, pero los otros dos poderes funcionan de manera diferente a lo que cabría esperar. Mira, él no es invencible… simplemente no tiene puntos débiles. Toda su biología está llena de tantas redundancias y refuerzos que simplemente no puedes derribarlo. Arroja arena en sus ojos y todavía puede ver al sentir la luz en su piel. Córtale la garganta y no sangra más de lo que lo haría con la palma de su mano. Al tipo le cortaron un brazo una vez y lo tenía reinsertado y funcionando al día siguiente. Apuñálalo a través del corazón y otro órgano asume las funciones necesarias.”
“¿No es que vayamos a apuñalar a alguien a través del corazón?” Lo convertí en una media pregunta esperanzada, una declaración a medias.
“No. Bueno, no sería una mala idea apuñalar a Aegis a través del corazón solo para frenarlo. Si lo haces con algo lo suficientemente grande. El tipo es como un zombi, se recupera unos segundos después de que lo bajes a golpes, sigue viniendo tras de ti hasta que estás demasiado cansado para defenderte o cometes un error.”
“¿Y él es súper fuerte?”, Le pregunté.
Brian negó con la cabeza, “¿Lisa, quieres explicar esta?”
Ella hizo. “Aegis no es fuerte, pero puede abusar de su cuerpo de maneras que lo hacen parecer como si lo fuera. Puede lanzar golpes lo suficientemente fuertes como para quebrarse la mano, destrozarle las articulaciones y romperle los músculos, y su cuerpo simplemente lo recibe. No tiene motivos para contenerse, y no necesita perder tiempo protegiéndose de ti. También puede recurrir a la adrenalina… ¿has escuchado historias cómo las de abuelas viejas levantando autos del suelo para salvar a sus nietos?”
Asentí.
“Eso es obra de la adrenalina, y Aegis puede hacerlo durante horas seguidas. Su cuerpo no se queda sin energía, no se cansa, no agota sus reservas de adrenalina. Él simplemente sigue.”
“Entonces, ¿cómo lo detienen?”, Le pregunté.
“En realidad, no lo haces”, dijo Brian, “la mejor opción es mantenerlo ocupado, mantenerlo lo suficientemente distraído o meterlo en un lugar del que no pueda escapar. Atrápalo en un contenedor de basura y tíralo al río, y puede obtener algunos minutos de alivio. Lo cual es más difícil de lo que parece. Él es el capitán del equipo, y él no es estúpido. ¿Rachel? Lánzale tus perros sobre él. Un can de dos toneladas o dos debería mantenerlo lejos de nosotros hasta que estemos listos para correr.”
“¿No necesito contenerme?” Preguntó Perra, arqueando las cejas.
“Por una vez, no. Enloquece. Solo, ya sabes, no lo mates. ¿Alec? Tú eres el respaldo allí. Esta atento a Aegis, ve si no puedes usar su poder para desequilibrarlo. Compra suficiente tiempo para que un perro lo ponga en sus fauces y probablemente esté fuera de acción.”
“Seguro”, dijo Alec.
Brian extendió dos dedos y tocó el segundo, “Número dos. Clockblocker.[1] Que se sepa, odio a la gente que mete con el tiempo.”
“Él detiene el tiempo, ¿si mal no recuerdo?”, le pregunté, tanto para permanecer en la conversación como para obtener la aclaración.
“Más específico que eso”, dijo Brian, “puede detener el tiempo para lo que sea que toque. La persona o el objeto que toca se pone básicamente en “pausa” por entre treinta segundos y diez minutos. Lo único bueno es que él no controla o sabe cuánto va a durar. Pero si te pone las manos encima, estás fuera de acción. Se parará a tu lado y esperará hasta que comiences a moverte, luego te tocará de nuevo, o simplemente te atará con cadenas y esposas para que cuando su poder se desvanezca, ya estés bajo custodia.”
“En resumen, si te toca, cagaste”, dijo Alec.
“Lo bueno es que quienquiera que toque es también intocable. No se puede herir, no se puede mover. Punto. Lo usa a la defensiva, y puede hacer cosas como tirar papel o tela en el aire y congelarlo en el tiempo, creando un escudo irrompible. No querrás chocar contra algo que esté congelado. Un automóvil que impacte contra una hoja de papel congelada por Clockblocker se partiría al medio antes de mover papel.”
“Entendido”, dije.
Brian continuó, “El tercer bateador pesado en los Custodios es Vista. ¿Conoces ese mito acerca de cómo las capas que obtienen sus poderes jóvenes son exponencialmente más poderosas? Vista es uno de los niños que mantiene vivo el mito. Clockblocker es un mago con un solo truco, su truco consiste en joder con una de las fuerzas clave de nuestro universo, pero es solo una cosa. Vista también se mete con la física en un nivel fundamental, pero ella es versátil.
“Doce años de edad, y ella tiene el poder de remodelar el espacio. Ella puede estirar un edificio como chicle, para que sea el doble de alto, o apretar dos aceras más cerca para que poder cruzar la calle con un solo paso.”
“Su debilidad”, añadió Lisa, “Es el efecto Manton.” Volvió toda su atención hacia mí, “¿Sabes qué es eso?”
“Lo he escuchado mencionar, pero no sé los detalles.”
“De donde sea que vengan nuestros poderes, también llegaron con algunas limitaciones. Para la mayoría de nosotros, existe una restricción sobre el uso de nuestros poderes en los seres vivos. El alcance de los poderes generalmente se detiene en el exterior del cuerpo de una persona o animal. Hay excepciones para las personas con poderes que solo funcionan en seres vivos, como tú, Alec y Rachel. En pocas palabras el efecto Manton es la razón por la cual la mayoría de los telequinéticos no pueden simplemente aplastar tu corazón. La mayoría de las personas que pueden crear campos de fuerza no pueden crear uno a la mitad de tu cuerpo y cortarre en dos.”
“Narwhal puede”, interrumpió Alec.
“Dije la mayoría”, dijo Lisa, “por qué existen estas restricciones es una pregunta casi tan grande como de dónde obtuvimos nuestros poderes en primer lugar. Las capas que pueden esquivar el efecto Manton se encuentran entre las más fuertes de nosotros.”
Asentí, lentamente. Me pregunté si eso tenía algo que ver con porqué Lung no se quemaba a sí mismo, pero no quería alejarme del tema, “¿Y Vista[2]?”
“Vista puede estirar y comprimir espacio. Ella también puede hacer cosas divertidas con la gravedad. La cosa es que el efecto Manton evita que te estire o comprima a ti. También hace que alterar un área sea mucho más difícil para ella si hay más personas en ese espacio. Así que, si todos nosotros estamos en una habitación, es probable que ella no pueda afectar toda la habitación.”
“_Pero_”, agregó Brian, limpiándose un hilo de queso de la esquina de su labio, “cada vez que nos encontramos con ella, ella ha sido más rápida y en general más hábil con su poder, y ha tenido nuevos trucos. Cada segundo que está en el campo de batalla es una segunda cosa que se vuelve más difícil para nosotros. Tenemos que derribarla lo antes posible. Aegis, Clockblocker, Vista. Esos son los que es más probable que nos crucemos, y sin importar quien más termine viniendo, son ellos con los que tenemos que poder lidiar, o estamos jodidos.
“Pasemos rápidamente por el resto. Kid Win.”
“Artesano”, dijo Lisa, “patineta voladora, pistolas láser, visor de alta tecnología son su equipo habitual. Espera algo nuevo, dependiendo de lo que haya inventado en su taller. Él es móvil, pero no tan amenazante.”
“¿Triumph?”, Dijo Brian.
“Cumplió dieciocho años y se graduó a el Protectorado. No tendremos que preocuparnos por él”, dijo Lisa.
“Gallant.”
“El novio de Glory Girl, finge ser un Artesano en la misma línea que Kid Win, pero creo que simplemente anda con una armadura de segunda mano con un nuevo trabajo de pintura. Lo suyo son estas explosiones de luz. Ser golpeado por una se siente como un golpe en el estómago, pero las explosiones también te alteran tus sentimientos. Te pone triste, te da miedo, avergonzado, vertiginoso, lo que sea. No es tan malo a menos que seas golpeado por un montón en fila. No los golpeen.”
“Eso solo deja a Shadow Stalker. Perra sedienta de sangre”, Brian frunció el ceño.
Alec me explicó: “Ella tiene en mente que Brian es su némesis. Ya sabes, su enemigo número uno, su oscuro opuesto. Ella ha ido tras él en cada oportunidad que tuvo.”
“Ella era una heroína solitaria”, dijo Tattletale, “Vigilante de la noche, hasta que fue demasiado lejos y casi mata a alguien, clavándolo contra una pared con una de sus ballestas. Llamaron a los héroes locales, la arrestaron e hicieron algún tipo de trato. Ahora es un miembro en libertad condicional de los Custodios, con la condición de que use pernos tranquilizantes y munición no letal para su ballesta.”
“Lo que no ase”, Brian gruñó, “Al menos, no cuando viene detrás de mí. Esa flecha que disparó a través de mi costado tenía una puta punta de flecha en ella.”
Tattletale negó con la cabeza, “Sus poderes y Brian tienen una extraña interacción el uno con el otro. Shadow Stalker puede transformarse en cierta forma. Se vuelve extremadamente liviana, puede atravesar el vidrio y las paredes delgadas y es casi invisible. La cosa es que, mientras ella y las cosas que lleva son tenues en su estado transformado, las cosas que dispara con su ballesta solo se mantienen así durante medio segundo. Entonces el efecto desaparece y es una flecha regular que vuela hacia ti. Entonces, puede saltar entre los tejados, casi imposible de ver, difícil de tocar, y todo el tiempo te está disparando flechas muy reales.”
“Entonces, ¿qué haces?”, Le pregunté.
“Su poder no funciona bien mientras está dentro de la oscuridad de Brian, por la razón que sea. No es tan rápida ni ágil, él puede verla mejor, y ella no puede verlo en la oscuridad”, me dijo Tattletale, “Así que se convierte en una especie de juego de la mancha[3] muy intenso, con una persona muy veloz que esta esencialmente ciega y sorda, pero con armas letales, mientras que Brian, el otro, intenta eliminarla sin recibir un disparo.”
“Evitemos eso”, dijo Brian, “consume demasiado tiempo y es posible que quiera usar ese tipo de escenario para retrasarnos. Simplemente que no te dispare, y si la ves o ves la oportunidad, informa al equipo y haz tu mejor esfuerzo para derribarla sin perder de vista un objetivo prioritario.”
“¿Así que ese es el plan, entonces?” Dije, “Tantos quizás.”
“Así son las cosas, Taylor”, dijo Brian, su tono un tanto brusco, “creo que hemos hecho un buen trabajo cubriendo todas las bases.”
“Oh, no quise sonar como si estuviera criticando tu plan”, dije.
“Nuestro plan”, interrumpió Brian.
No quería pensar de esa manera. En cambio, dije: “Estoy un poco nerviosa, es todo.”
“No tienes que venir”, dijo Perra, su tono era demasiado casual.
“Con toda seriedad”, Brian me dijo, “Si estás teniendo dudas…”
“Lo estoy”, admití, “estoy teniendo grandes dudas, enormes dudas. Pero no voy a dejar que eso me detenga. Voy con ustedes.”
“Bien”, Brian respondió: “Entonces tenemos el resto de hoy y mañana para prepararnos. ¿Taylor? Puedes encontrarte conmigo en tu trote a primera hora. Tendré un teléfono celular para ti. Puedes enviar un mensaje de texto a Lisa con cualquier cosa que creas necesitar, como esas armas de las que hablabas. Busca modelos y marcas con anticipación si deseas algo específico.”
“¿Cuál es su número?”, Le pregunté.
“Lo pondré en el teléfono antes de dártelo. ¿Lisa? Confirma el trabajo con el jefe, habla con él sobre las otras cosas.”
“Me encargaré.”
“Entonces, a menos que haya algo más, creo que acabamos de planear un robo a un banco antes del mediodía”, dijo Lisa con una sonrisa. Miré el reloj digital que se muestra debajo del televisor. Efectivamente, eran las once y media.
No pude evitar preguntarme si eso era algo bueno.
[1] Clockblocker: lit. Bloquea relojes. Juego de palabras con Cockblocker, alguien que interfiere en que uno consiga concretar con una chica, ya sea intencional o inintencionalmente.
[2] Vista en inglés tiene un significado similar a panorama o paisaje.
[3] Traduje el juego Tag como “la mancha”, como la conocen en mi pais, en España se lo conoce como Tú la llevas.

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